¿Qué es un jamón de recebo?

El jamón de recebo se elabora a partir de cerdos ibéricos que se han alimentado a base de bellotas durante la montanera y terminan su engorde a base de pastos y piensos naturales. Esto se debe a que durante esa primera fase, la montanera, alcanzan cerca de 160 kg., por lo que no han adquirido aun el peso ideal para el sacrificio.
El resultado son jamones de gran calidad, menor que la de un jamón de bellota, pero superior a la de un cebo.

El precio del jamón ibérico de bellota cae un 35% durante la campaña navideña.

Es una información de Expansión. Durante la campaña navideña 2010, la caída de precios del jamón ibérico ha llevado al ibérico de bellota a una bajada de precios del 35%. El ibérico de bellota supone el 16% de las ventas del jamón ibérico.
Esta caída es fruto, sin duda, del enorme stock al que los productores deben buscar una salida. A esto debe sumarse que la campaña navideña es el momento idóneo para ello. No olvidemos que la campaña de navidad supone el 60% de las ventas anuales, todas concentradas en este breve periodo.
Otro dato importante a tener en cuenta respecto a esta bajada, la del ibérico de bellota, es que no a afectado al consumidor de forma directa. El motivo es que 80% de las ventas de esta categoría de ibérico va destinada a la hostelería.

¿Qué diferencia hay entre jamón ibérico y jamón serrano?

 

Cuando hablamos de jamón serrano o jamón ibérico estamos hablando de dos productos muy distintos. Tanto que provienen de distinto animal, alimentación y elaboración. Y eso, a la hora de disfrutar del aroma, la textura y del sabor, se hace evidente. Pero aun así, no son pocos los que no saben distinguir una pieza de otra o usan estos términos de forma indiscriminada.

El jamón curado conocido como serrano proviene del cerdo blanco o no ibérico, de las razas Duroc, Landrace, Large White o Pietrain. Son criados normalmente en régimen extensivo y su principal alimentación son los alimentos compuestos con un elevado porcentaje de cereales. Fue y sigue siendo uno de los elementos más característicos de la gastronomía española, cuya denominación, Jamón Serrano, está protegida como Especialidad Tradicional Garantizada por el Reglamento de la Unión Europea 2082/92.

El proceso de elaboración del jamón serrano, que no ha cambiado mucho a lo largo de los años, tiene tres fases: salazón, reposo y secado. La duración de estas fases determina su calidad, su sabor y su aroma característicos. Su curación dura entre 7 y 16 meses, aunque en algunos casos excepcionales se llega a alcanzar los 24 meses.

Como denominaciones de origen para el jamón serrano encontramos el jamón de Teruel y el jamón de Trévelez.

El jamón ibérico proviene de cerdos ibéricos que viven en libertad durante el periodo de engorde en las dehesas y se alimentan de bellotas, hierbas aromáticas y ocasionalmente de otros alimentos naturales.

Tanto la crianza como la elaboración de las piezas ibéricas requieren de un periodo de tiempo más dilatado que en el caso del jamón serrano.

El proceso de elaboración del ibérico distingue cuatro fases: salazón, lavado, secado y curación.

El tiempo de curación de un jamón ibérico ronda entre los 14 y los 36 meses.

El jamón ibérico está regulado por el Real Decreto 1469/2007, norma que se encarga de definir las razas de cerdos autorizadas con el fin de proteger la denominación “ibérico” y de esta manera evitar los fraudes. La clasificación del jamón ibérico por calidades queda definida por dos aspectos: según la genética (ibérico 75% o ibérico puro 100%) o según la alimentación (Bellota, Recebo, Cebo). Como denominaciones de origen para el ibérico caben destacar: Dehesa de Extremadura, Guijuelo, Jamón de Huelva y Pedroches.

Campaña extremeña para evitar el fraude en el etiquetado.

  El Instituto de Consumo de Extremadura, en coordinación con la Consejería de Agricultura y Desarrollo Rural, ha iniciado una campaña de control del mercado de los productos ibéricos con el fin de proteger al consumidor y evitar el fraude en el etiquetado ante la campaña de Navidad.

Se van a intensificar los controles de los productos comercializados con el sello de ibérico, especialmente sobre el etiquetado, en cumplimiento de lo establecido en la Norma de Calidad para la carne, el jamón, la paleta y la caña de lomo ibéricos.

De esta forma, se quiere velar por el estricto cumplimiento de esa norma, de manera que se proteja a los ganaderos e industriales de la región que certifican sus producciones como ibéricas, se garantice el derecho de los consumidores y se evite la competencia desleal frente a productos que pudieran usar la cualidad de ibérico en sus etiquetas como reclamo de venta, sin que reúnan las características y requisitos que contempla la normativa estatal.

La transparencia en la identificación de las producciones derivadas del cerdo ibérico es una condición irrenunciable para defender el valor de la producción certificada y para que los consumidores puedan apreciar la calidad de lo que están comprando bajo la etiqueta de ibérico.

No hay que olvidar que Extremadura es la primera región productora nacional de cerdo ibérico.

La competencia desleal reduce un 30% el número cabezas de cerdo ibérico.

 

En declaraciones a la agencia Efe,José Luis García-Palacios, el presidente de Asaja-Huelva y del Foro para la Defensa y Conservación de la Dehesa ‘Encinal’, ha comentado que la mayor caída, en cuanto al número de cabezas, la ha registrado el jamón ibérico de cebo que es el que se produce en semi-extensivo. Ha precisado que a un pequeño productor en dehesa la cría de este cerdo, que sale como jamón ibérico, le supone en torno a 14 meses, un tiempo “casi el doble del que pueden tardar empresas como Navidul o Campofrío”.

Todo esto nos lleva a que el número de cabezas de cerdo ibérico ha caído en torno a un 30% debido a la competencia desleal de grandes empresas multinacionales.

Según García Palacios, “la producción de un animal en semiextensivo implica parte de su crianza en la dehesa y unos costes mayores que la crianza que se hace en una nave y de manera totalmente intensiva“.

En definitiva, nadie cambia duros a pesetas, ni vende ibéricos a precios de serrano. Al menos sin no influir en la calidad final del producto.

¿Todos los jamones ibéricos son iguales? … y un jamón!!

Casi en la misma línea que la campaña iniciada por ASICI (Asociación Interprofesional del Cerdo Ibérico), el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino ya inició hace tiempo una campaña muy ilustrativa para aquellos clientes potenciales de productos ibéricos que no estén familiarizados con los términos que se usan para definir sus distintas variantes de calidad.
La campaña informa que “todos los jamones ibéricos son deliciosos, pero no todos son iguales. Existen diferentes tipos de jamón ibérico en función de la raza del cerdo del que proceden y de su tipo de alimentación.
Antes de comprar, consulta su etiqueta y descubrirás el tipo de jamón ibérico que vas a adquirir. La denominación de venta del jamón te indica su raza (puede ser: ibérico puro o ibérico) y su alimentación (puede ser: bellota, recebo, cebo de campo y cebo).”
En el enlace se pueden encontrar audios, videos y folletos referentes a la campaña.