La competencia desleal reduce un 30% el número cabezas de cerdo ibérico.

 

En declaraciones a la agencia Efe,José Luis García-Palacios, el presidente de Asaja-Huelva y del Foro para la Defensa y Conservación de la Dehesa ‘Encinal’, ha comentado que la mayor caída, en cuanto al número de cabezas, la ha registrado el jamón ibérico de cebo que es el que se produce en semi-extensivo. Ha precisado que a un pequeño productor en dehesa la cría de este cerdo, que sale como jamón ibérico, le supone en torno a 14 meses, un tiempo “casi el doble del que pueden tardar empresas como Navidul o Campofrío”.

Todo esto nos lleva a que el número de cabezas de cerdo ibérico ha caído en torno a un 30% debido a la competencia desleal de grandes empresas multinacionales.

Según García Palacios, “la producción de un animal en semiextensivo implica parte de su crianza en la dehesa y unos costes mayores que la crianza que se hace en una nave y de manera totalmente intensiva“.

En definitiva, nadie cambia duros a pesetas, ni vende ibéricos a precios de serrano. Al menos sin no influir en la calidad final del producto.

Breve imtroducción a la Dehesa.


La dehesa es un ecosistema propio de la península ibérica. Es un bosque claro de encinas o alcornoques, con estrato inferior de pastizales o matorrales, donde la actividad del hombre ha sido intensa. No obstante, nos encontramos ante un ecosistema antropogénico, generado por
el hombre cuando éste intervino sobre el bosque original.
Generalmente, estas enormes praderas graminoides salpicadas de árboles dispersos, con apenas dos estratos vegetales diferenciados (el arbóreo constituido por especies del género Quercus y el herbáceo), están destinados al mantenimiento del ganado, a la actividad cinegética y al aprovechamiento de otros productos forestales (leñas, corcho, setas, etc.).
Resulta así un ecosistema derivado del bosque mediterráneo, constituido por especies arbóreas del género Quercus (encina, alcornoque) u otras especies como hayas o pinos y el estrato herbáceo para pacer.
En la península ibérica cuenta con 2,2 millones de hectáreas de extensión, que ocupa gran parte de la mitad occidental peninsular, desde Salamanca al norte hasta Huelva al sur, incluyendo el Algarve y el Alentejo en Portugal.
En definitiva, un ecosistema singular, fruto de la acción del hombre y del equilibrio de este con la naturaleza.