Jamón ibérico Made in China.

En 2008, un grupo de técnicos orientales inspeccionaban las instalaciones de algunas fabricas de elaboración de jamones con el supuesto objetivo de permitir la entrada de este producto en China. Sólo dos años después los “jamones serranos made in China” llegaban al mercado. Es evidente que el objetivo de la visita no fue otro que copiar el sistema de elaboración.

En un principio elaboraron 200.000 piezas para abastecer su propio mercado nacional. Pero estas cifras crecerán a pasos agigantados y en poco tiempo abordarán el mercado oriental y posteriormente el occidental. Todo esto ofreciendo una copia, seguramente muy lograda en apariencia, a menor precio.
Pero la cosa no queda ahí. Una vez copiado el jamón serrano, ahora existen indicios de que China ha empezado a elaborar “jamones ibéricos” siguiendo los mismos procesos de elaboración, pero con cerdos similares a la raza ibérica.
Parece complicado que estos jamones lleguen a nuestro mercado nacional donde presumiblemente este producto no logrará engañar el paladar y gozará de poco apoyo. Pero es preocupante el panorama internacional para el jamón ibérico, donde el público esta menos familiarizado con su sabor y el engaño puede resultar más fácil, o incluso consentido.
Con todo esto, el sector ibérico tiene una preocupación más que sumar a su ya complicada situación. Los chinos son grandes copiadores, y sus copias en más de una ocasión han llegado a engañar a los propios fabricante originales. No nos podemos confiar pensando que la calidad nos ampara.

El cerdo ibérico

El cerdo Ibérico es una raza de cerdo cuyas características le distinguen morfológicamente de cualquier otra especie porcina. Tiene su origen en una subespecie mediterránea del jabalí (Sus Scrofa Mediterraneus ) y se extiende por las zona suroeste de la península ibérica.
Es un animal que está adaptado a las condiciones medio ambientales de la dehesa arbolada. Su rusticidad, adaptación al pastoreo, potencial adipogénico, metabolismo anabólico y desarrollo tardío, lo diferencian de otras razas. Desde el primer momento su alimentación se basa en el consumo de bellotas de las encinas y alcornoques de la dehesa, por lo que a lo largo de su historia, el cerdo ibérico, ha tenido que ir adaptandose y capacitándose para la transformación de los hidratos de carbono que abundan en la bellota.

Por lo general, es un animal de tamaño medio, de piel oscura y pigmentada, con variaciones que van del el negro al rubio o retinto, con pelo débil y más bien escaso, hocico afilado y patas finas y largas. En un buen ejemplar, la espalda, dorso, grupa y jamones deben ser de musculatura manifiesta. Sus patas son finas, resistentes y con pezuñas de coloración oscura, salvo algunas excepciones. Tiene la característica genética de poder almacenar grasa en su tejido muscular, que es la clave del inconfundible sabor y textura de los jamones ibéricos. Los animales en montanera suelen alcanzar 135-175 kg, en animales entre 12-14 meses, al final de la misma el peso estaría entre 125 kg y 161 kg.

Breve imtroducción a la Dehesa.


La dehesa es un ecosistema propio de la península ibérica. Es un bosque claro de encinas o alcornoques, con estrato inferior de pastizales o matorrales, donde la actividad del hombre ha sido intensa. No obstante, nos encontramos ante un ecosistema antropogénico, generado por
el hombre cuando éste intervino sobre el bosque original.
Generalmente, estas enormes praderas graminoides salpicadas de árboles dispersos, con apenas dos estratos vegetales diferenciados (el arbóreo constituido por especies del género Quercus y el herbáceo), están destinados al mantenimiento del ganado, a la actividad cinegética y al aprovechamiento de otros productos forestales (leñas, corcho, setas, etc.).
Resulta así un ecosistema derivado del bosque mediterráneo, constituido por especies arbóreas del género Quercus (encina, alcornoque) u otras especies como hayas o pinos y el estrato herbáceo para pacer.
En la península ibérica cuenta con 2,2 millones de hectáreas de extensión, que ocupa gran parte de la mitad occidental peninsular, desde Salamanca al norte hasta Huelva al sur, incluyendo el Algarve y el Alentejo en Portugal.
En definitiva, un ecosistema singular, fruto de la acción del hombre y del equilibrio de este con la naturaleza.